• carrusel.png
  • carrusel1.png
  • carrusel2.png
  • carrusel3.png
  • carrusel4.png
  • carrusel5.png
  • carrusel6.png

Bienvenidos al Sitio de la Sociedad Rural Reconquista

84° EXPOSICIÓN RURAL 2018 DE RECONQUISTA
15° FORO GANADERO y 16° EXPOSICIÓN REGIONAL
5ta EXPOSICIÓN DEL NIÑO Y LA RURALIDAD

 

  • Preparate para la Expo 2018.-

  • Fecha confirmada del 30 de Julio al 6 de Agosto de 2018.-

 

 

Un productor Crea explica qué información priorizar a la hora de elegir el mejor toro para un rodeo general.

 

 

 

“Pensábamos que el mejoramiento animal era una herramienta de laboratorio cuando en realidad nos ayuda a seleccionar a favor de los caracteres más rentables. Está al alcance de todos”, afirmó.

“Nuestra meta es ganar dinero con la producción de carne. Durante años se daba gran importancia a la nutrición, sanidad y manejo animal; pensábamos que la genética era para gente de laboratorio, que hacía cálculos estadísticos, algo abstracto, árido. Pero en realidad, la aplicamos todos los ganaderos cuando elegimos los toros para el servicio”, dijo en la Jornadas  Ganaderas de Pergamino el M.V. Franco Faldini, productor de Tres Arroyos, Buenos Aires, y miembro del Crea Cabañas. Y aclaró: “no soy genetista, soy un usuario de la tecnología, una herramienta que nos ayuda a lograr rodeos más productivos”.

¿Cómo elegir el mejor toro para nuestro rodeo? “Lo más importante es que el 70% de sus características visuales responde a lo que vivió, lo que comió, al plan sanitario y al manejo, y nada de ello se transmite a la descendencia. Sólo el 30% es heredable. Por eso, hoy, se acabó eso de que tal toro me cautiva, es profundo. Hay métodos objetivos, con fundamentos científicos, que nos permiten mejorar nuestros animales seleccionando a favor de caracteres económicamente rentables”, aseguró.

Para Faldini, el primer paso es que el ganadero, junto a su veterinario y agrónomo, programe los objetivos productivos, al menos a cinco años, teniendo en cuenta el ambiente, el planteo y el mercado de destino. “Hay que fijar qué caracteres queremos mejorar, enfocándolos de a uno; no es bueno trabajar con varios a la vez ya que el progreso sería muy lento. Ahí, se puede elegir la cabaña que comparta nuestra visión”, sostuvo.

De lo visual al dato

Actualmente, se miden caracteres relacionados con el crecimiento, la fertilidad y la calidad de la carcasa.

“Es fundamental que las cabañas midan todo su rodeo y no sólo los animales que más les gustan porque eso distorsiona la información”, advirtió Faldini. Estos datos se envían a los sistemas de evaluación que calculan cómo se desempeñarán los futuros hijos de un toro respecto del promedio de la población bajo estudio. Cada raza tiene su sistema de evaluación y brindan la información a través de los DEPs (Diferencia esperada entre progenie) y EBVs (Estimated Breed Value), según el caso.

“Los valores absolutos no significan nada. Cuando tomen un catálogo de un remate o centro de inseminación es fundamental que pidan, en caso de que no lo tenga, el promedio de la población. Si dice que el peso al nacimiento es de 33 kg, el dato no aporta mucho. Ahora, si detalla su DEP y pone -1, significa que se comparó con toda la población y que dará hijos más livianos, o sea que es francamente positivo para ese carácter,”, explicó.

A su vez, debajo de cada dato hay un indicador que va de 0 a 1 ó de 0 a 100, que muestra cuán cercano es ese valor a lo que transmitirá a los hijos. “Cuanto más heredable es un carácter, más confiable será. Así, por ejemplo, el peso al destete, que tiene una mediana-alta heredabilidad, es más exacto que la facilidad de parto, de menor heredabilidad”, resaltó.

Otra variable que hace a la confiabilidad es la cantidad de datos del toro. “Si se trata de un ejemplar de uno o dos años, aún sin hijos, la exactitud es menor. En un centro de inseminación, lo bueno es que sean exigentes en este aspecto, cuanto más hijos mejor”, aconsejó. Y detalló: “si se llegara al 99% de exactitud, podrán estar casi seguros: lo que dice el catálogo es lo que realmente el toro transmitirá”.

¿Si se dispone de toda esta información, cuál es el problema para elegir el mejor toro? Las características de importancia económica están determinadas por varios genes. Entonces, a medida que se selecciona a favor de uno, inevitablemente se lo hace en contra de otro. Esto se llama correlación genética, que va de menos 1 a más 1. “Por ejemplo, si seleccionamos a favor de mayor peso al destete, probablemente tengamos dificultades en el parto, porque también aumentará el peso al nacimiento, ya que la correlación es de 0.66, muy alta”, aseveró.

Fertilidad, prioritaria

Una característica que evalúan todos los programas disponibles en la Argentina es el largo de la gestación. “Cuanto más corto sea este período, más liviano saldrá el ternero ya que en los últimos días el crecimiento es exponencial. Por eso, es bueno elegir toros que tengan la gestación lo más corta posible y esto, además, no perjudica a ningún otro atributo. Es muy útil”, destacó.

También, se mide la circunferencia escrotal que hace a la producción seminal. “Pero, si soy criador, para qué quiero testículos grandes si los voy a terminar cortando”, preguntó Faldini. Lo bueno es que tiene una relación inversa con la edad de pubertad de las hijas. “Cuanto mayor sea la circunferencia escrotal, más jóvenes podré preñarlas”, indicó.

Una característica que lleva sólo el sistema Breedplan -para Hereford y Angus- es la facilidad de parto, que indica la habilidad de los hijos de nacer sin asistencia. Además, se evalúa esa misma aptitud en las hijas, cuando se entoran a los 15 meses. “Hay que tener en cuenta que cuanto más liviano nazca un ternero, más fácil será el parto. Entonces, si queremos entorar hembras jóvenes, lo mejor es buscar un toro que sea lo más negativo posible al peso al nacimiento”, señaló.

Más positivo, no siempre suma

Con respecto al crecimiento, se podría pensar que lo mejor es seleccionar toros que transmitan mayor peso al destete o peso al año. “Pero la mayoría de nuestros planteos tiene una oferta forrajera limitada. Entonces, si aumentamos mucho esos parámetros, arriesgamos que las vacas nos queden vacías y, por lo tanto, que haya pérdida de eficiencia”, argumentó.

¿Qué pasa con el peso a los 600 días? “Algo parecido a lo anterior, con el agravante de que hay una correlación muy alta, de 0.75, con el peso de la vaca adulta, que queda en el campo. Ojo, si estas son muy grandes se necesitarán más rollos y henos, que representan la mayor parte del costo de alimentación”, afirmó.

Otra cuestión a atender es la habilidad materna, o sea lo que el toro transmitirá a la producción de leche de su hija, apuntando así al peso del nieto. “Lo primero que se nos ocurre es que este valor sea lo más positivo posible; pero hay que ver si esas hijas se quedarán en el campo o se venderán, porque en este caso es inútil seleccionar por ese carácter. Lo mismo ocurre si hacemos destete precoz. Además, producir leche demanda alto consumo de energía y esto va en contra de la capacidad reproductiva”, recalcó.

En la carne

Con respecto a la calidad de la carcasa, un estudio comparó novillos que tenían igual peso y terminación, pero distintas áreas de ojo de bife. Al desposte, se descubrió que el que tenía mayor bife producía varios kilos más de carne. “Lamentablemente, los frigoríficos no nos están pagando por este atributo, pero es bueno saber que la herramienta existe. Muchas cabañas están seleccionando a su favor, porque en algún momento eso cambiará”, anticipó.

En cuanto a la cobertura, el dato indica cuántos milímetros de grasa, en más o en menos, transmitirá el toro a sus hijos. “En Estados Unidos, esto se castiga porque si se engrasan tempranamente, los frigoríficos tienen más pérdidas. Pero en nuestros sistemas, más pastoriles, creo que no es malo. Además, sus hermanas, que serán madres, tendrán buenas reservas para el invierno y se preñarán más fácilmente”, sostuvo el productor. Sobre la grasa intramuscular, subrayó: “en la Argentina, aún no se selecciona a favor del marmoreo. Para ello, se necesita un nuevo sistema de tipificación que premie la calidad, que la pague”.

A modo de conclusión, Faldini opinó que “no existe un toro ideal para todos, el desafío es buscar el que resulte más útil para cada planteo. La inversión en genética es muy baja, produce mejoras permanentes y acumulativas, y aporta valor a todos los eslabones de la cadena”.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne